Padre chungo,
que estás en todas partes,
santificado sea tu chunguedad;
venga a nosotros tu aura;
hágase tu voluntad
en Arganda como en la Pove.
Danos hoy nuestras armas de cada día;
perdona nuestras no chunguedades,
como también nosotros no las perdonamos
no nos dejes caer en la tranquilidad,
y líbranos del mal padre chungo.

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