En 1862, en un orfanato dirigido por una mujer de 32 años, murieron 12 chicos y chicas de entre 4 y 8 años supuestamente asesinados por una maestra. Cuando la condenaron a la hoguera, ella dijo estas palabras:: "Me marcho tranquila porque los he vengado y ellos merecían morir".
Cuando dijo esto la comenzaron a tirar piedras e incendiaron la pira.
Hoy día se sabe que el asesino no fue la institutriz, sino fueron 3 niños los que asesinaron a los 9 restantes, de los cuales uno era el hijo de la maestra, a raíz de encontrar el cadáver de su hijo decapitado se volvió loca y mato a golpes a los 3 culpables.
Cuenta la gente, que se han escuchado gritos de dolor y satisfacción; y que han visto a la mujer persiguiendo a los tres niños y en otras ocasiones llorando con el cuerpo inerte de su hijo entre sus manos, vestida de negro.